Magazine del colectivo Quimera

soma

Solsticio de invierno al 25 de diciembre del año orwelliano (1984).  Soma nace, crece, tiene algunos amores en la adolescencia, muchas peleas, forma grupos de vandalismo juvenil, escribe y lee mucho.

Hace narrativa desde los diez años. Luego viaja a la capital para hacer sus estudios universitarios en uno de los centros de educación superior más reconocidos de  latinoamérica.

Escribe diario en su departamento de estudiante. Tiene una novia que muere trágicamente en un accidente vial. Una honda depresión lo hunde en la etapa más oscura de su vida.

A esta época pertenecen los textos más negros de su producción temprana.  Después de trabajar en la creación de propaganda y estudios de opinión pública, en el área de mercadotecnia política, se vuelve completamente conspiranoíco (término que él dice acuñar).

Dice en una obra de barroquismo adocenado que recuperamos de entre las llamas:

Es otra forma de ilusión de diseño, la falsa creación de patrones, ver caras en las nubes es igual que pensar que hay una voluntad detrás de todo, es tan falso como creer en dios. Aunque hay que reconocer que la hipótesis de un creador no puede ser completamente desechada, y que la escatología de la cotidianeidad descubre señales de realidades manufacturadas en la piedra más alta de la pirámide.

En la más profunda soledad conformó una vasta biblioteca de rarezas. Leyó de ocultismo y  de técnica militar, de toxicología y medicina forense, de estudios científicos de la sexualidad, de alquimia y memorias políticas, entre muchos otros textos que obviamos mencionar para no aparecer entre las páginas sospechosas de subversión. Las másquinas de análisis de contenido son formidables sabuesos con memoria de Funes.

De muchas rachas de encierro sus amigos lo salvaron. Una mujer, entre tantas, lo salvó.

 

Ahora escribe sólo porque no puede dejar de inventar historias. Un frenesí creativo que no conoce límites. La vida es fantasía, es mente y es creación. Ha estado a punto varias veces de consagrarse. Obsesionado por formar parte de la cultura pop le dice el Doctor Laprida Rosas:

No seas imbécil, Soma. Ya eres de lo mejor que he leído en mi vida. La narrativa de ficción está acabada cuando no se trata de política y vendimia por televisión. Te aman, soma. No lo saben aún.

Escribir. Todo lo demás es vano, responde Soma, y prende un cigarrillo, mientras la niebla nos cubre en un bosque  de encinos.

Confort ácido son las composiciones de soma que han venido a parar a Pop Zoo.

  1. ese es mi bro

  2. Grato leer de su nacimiento y haber presenciado sus horas más bajas y fumar cigarrillos creyendo que el tiempo no pasa.

  3. uN gran escritor que conocí via internet,persona con la que me es muy grato escribirme…imaginar q alguien imagina como tu (y más allá aún al trasformar la imaginacion en un retrato de letras y sumergirte en una breve identificacion con el texto y sus personajes), y aunque de manera reciente ya no platique o me escriba con él, es porque ahora lo veo MÁS grande que un escritor! todo creatividad y emocion. Sin duda UN MAGNIFICO ESCRITOR…muy recomendable. Saludos.

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