Magazine del colectivo Quimera

Otra tarde en París

In Uncategorized on abril 19, 2010 at 1:06 PM

por Rodrigo de Sahagún

¿De qué otra forma se puede amenazar que no sea de muerte? Lo interesante, lo original, sería que alguien lo amenace a uno con la inmortalidad.

Jorge Luís Borges

Daphne despierta, ve el retrato de Antoine a lado de la almohada. Morir. La monotonía y los recuerdos la atormentan. Se levanta de su cama, camina hacia a la ventana, abre la cortina y observa la torre Eiffel. La tarde en París es fría, nublada.

Camina hacia el armario, abre el primer cajón, todavía están los camisetas de Antoine ordenadas por colores de claro a oscuro, justo como a él le gustaba, de hecho aún tienen el olor impregnado de su loción de maderas finas. Mete la mano entre las camisetas, desordenándolas, poco a poco saca la mano, empuñando un revólver. Al mirar el arma en su mano recuerda el día en que él recién la compraba, ella se asustó al ver a Antoine con el arma. Él decía que sólo la había comprado para seguridad de ambos, que siempre tendría que estar cargada por cualquier imprevisto y que no había de qué preocuparse pues él sabía cómo usarla.

Ella se sienta al pie de la cama, quita el seguro, dirige el cañón del revólver hacia su nariz. Se mira en el espejo del tocador que está frente a ella. Daphne piensa en que un disparo le deformaría su rostro de tal manera que en su funeral nadie podría mirarla y así nadie se acercaría por el simple hecho de estar desfigurada. Pareciera poder escuchar las palabras de Antoine si él viviera para verla muerta: ¡Merde! Sólo ella era tan estúpida para dispararse en la cara.

Algo estalla dentro de su cabeza. Daphne siente un calor en la cara, intenta mirarse en el espejo pero no puede mover sus ojos, tampoco sus brazos, el cuerpo pesa, cae en la cama. La vista se oscurece y una quietud profunda la invade.

Daphne despierta, ve el retrato de Antoine a lado de la almohada. Vivir. La monotonía y los recuerdos la atormentan. Se levanta de su cama, camina hacia a la ventana, abre la cortina y observa la torre Eiffel. La tarde en París es fría, nublada.

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