Magazine del colectivo Quimera

La ética capitalista y el alma de la robótica

In Uncategorized on abril 19, 2010 at 12:08 PM

[Primeros Apuntes:]

“Dios es el Tamagotchi definitivo”

Slavoj Zizek.

A H.D.D. + R.I.P 16/04/2010

I

La ciencia De dios

por Daniel Ferreira de León (Ubu)

La ciencia, que nos prometió a Frankenstein, sólo nos ha devuelto a Dios: la superstar de todas las teratologías domésticas. No sólo han pasado 3000 años de medicina occidental sin que todavía hayamos aprendido a morir, sino que la revolución tecnológica ahora nos anuncia que nunca lo haremos, lo ignoraremos para siempre bajo sus tétricos auspicios: porque tendemos irreversiblemente a la inmortalidad de su mano y, lo que es peor, a su sombra.

Se nos anuncia también que será un nuevo Cacharro Inmortal, salido de algún deparatamento de IA norteamericano, quien acabará decidiendo el destino evolutivo del hombre: 1) mezclándose con él y compartiendo así su durabilidad o, por el contrario, 2) volviéndolo papilla rosa. Esta segunda hipótesis es la que fascina de veras a los Nuevos Utópicos de la IA; pero la primera (el nacimiento de una Humanidad Biónica e indestructible), implica quizá la más decadente y señor Burns de las dos: la que justifica, como verdadera aspiración humana, unaextinción honorable.

En la era postbiológica que se avecina vienen enredados malos auspicios en torno al destino desubordinación e insignificancia del hombre respecto del Grand New[1] Golem. Pero, lo que es peor, el universo estará en presencia de la subjetividad ambiciosa y despiadada del capitalista promedio de hoy, para toda la eternidad. El Robot será un Henry Kissinger Total[2], una versión 2.0 de ese jugador de parchís con pretensiones de ajedrecista, que encarna el realista político de los ‘70s. También un carnicero de hombres que juega a la destrucción de todo lo inferior y enfermo de mortalidad, con mímica de Petrolero Infinito.

Porque la Máquina no solo devendrá un Dios: al menos en dos de sus atributos aparentementecaracterísticos: Duración y Predominio. Sino que esa transformación será una vocación consistente en ella.

Lo extraño y alarmante es que en mitad de tantas hipótesis evolutivas no se plantee la suspensión de los beneficios evolutivos del Predominio, dentro de un infinito de Duración. Ni los panfletos de Ford, ni ninguna conclusión de la sociología evolutiva tienen sentido alguno en unasociedad de Inmortales: y no porque el principio rector sea el de la definitiva concordia, sino más bien, porque la eternidad es un continuo de puro y endiablado Hastío o, a lo sumo, un infinito de Despreocupación.

Así que no sólo debemos preguntar a la máquina si quiere ser Dios, sino además, si le divierte la idea de ser un Dios que materialice las aspiraciones del Norteamericano Medio actual y el hombre de las cavernas: convertirse en una Hojalata Eterna y über alles.

II

La soledad de los dioses.

Lo que debemos preguntarnos es ¿cuáles son las necesidades sociales de un Dios?

El principio disolvente y límite de la Inmortalidad  es el Hastío (Ennui, Spleen, Noia), que nace de una Voluntad irrealizable. Si la vida tiene un sentido, es el que le revierte su perspectiva de “hambre para mañana”. Así que para asegurar el apetito de Duración de la nueva super raza, ésta tendrá que estar desprovista de toda sensibilidad a su vacío insoportable, a su chicle infinitamente alguna-vez-fresa (principio de nostalgia).

Y ¿qué ventaja se concebiría jamás en la destrucción del Hombre, y la obtención de una preeminencia sobre él, en medio de una perspectiva de desierto insensible e innecesario?

Un Hombre Eterno es la imagen más radical y realizada de La Desesperación que podemos componer, porque ¿qué Voluntad no le pondría remedio a semejante Duración devaluante?

Si Dios existió… sin dudas ya se puso remedio.

Las sociedades de dioses son el retrato de un imposible, porque un dios no puede ser afectado por la Soledad, tanto como el Hidrógeno no puede ser considerado una “afección” del Agua.

Fue para aliviar la soledad del Hombre que se destruyó la soledad de Dios: el Hombre es, entonces, el Hinchapelotas del Timbre.

Sucesivamente: para aliviar la soledad del Hombre se construyó la máquina: el hombre es el juguetero que pretende transmigrar al muñeco: Pinocho a Contrapelo.

La máquina sabrá todo de Dios, como lo sabemos nosotros: y esa es la verdadera razón por la que jamás podremos convertirnos en uno.

III

Las nuevas tablas de la robótica.


[1] La lengua del nuevo Dios sólo podrá ser el mero Inglés.

[2] Se dijo de Herny Kissinger: “La fealdad de Kissinger representó un peligro inasumible para la década del 70: cada vez que se veía reflejado, una democracia desaparecía del mundo”, Mirko Vladic, “Prolegómenos a una teoría de la Política Cosmética”

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