La quedada
Las señoras temen que su hija, la quedada, no salga de casa. Llegan hombres que traen y llevan a sus hijas, las bonitas. Elvira, la quedada, sueña con su primo Alberto y consuela a su hermanita gorda en tutú rosa. Madre llora y llora, como todas las señoras, con doctores o amigas mientras rompe cochinitos de la renta y hace martes con la abuela tejedora.
La quedada estudia, hace el amor, se siente libre, intenta no llorar; cualquier debate, político o de computación cuántica, es apagado con el ¿cuándo te nos casas, bella? que intercalan sus hermanos, los casados, que se matan en cervezas negras, miss septiembre y concursos de televisión de sobremesa.



[...] La quedada (cuento) [...]